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Sobrepeso – Una Epidemia Que Se Está Expandiendo


La obesidad y el sobrepeso son una epidemia que se está expandiendo a pasos agigantados. En EEUU un tercio de la población total es obesa o sobrepeso. Y se espera para el 2050 esa cifra llegue al 50%. Los argentinos al tomar los hábitos alimentarios de los norteamericanos, seguimos el mismo camino.

La tasa metabólica basal es la energía que necesita el cuerpo para conservar los procesos de la vida: para latir el corazón, para respirar, para sintetizar sustancias, para mantener la temperatura corporal, etc. Cuando pasan los años la tasa metabólica basal es cada vez menor, disminuyendo un 2% por década después de los 20 años.

Entonces al seguir consumiendo lo mismo y gastar menos energía para las funciones vitales y en ocasiones también hacer menos ejercicio, se logra un balance positivo de energía, es decir que el organismo posee energía extra para acumular. La solución es aumentar el gasto con actividad física o disminuir la ingesta. Objetivo que no es nada sencillo ni duradero a la hora de llevarlo a la práctica.

Para mantener la actividad física a largo plazo, ésta debe ser recreativa. Si no se realiza algún deporte, aunque sea se debería tratar de gastar energía en las cuestiones cotidianas: caminar hacia el trabajo, subir escaleras, andar en bicicleta o realizar actividades domésticas.

Existen técnicas que ayudan a modificar favorablemente el hábito de la alimentación:

  • Comer sentado a la mesa, para tener mayor registro
  • No mirar televisión mientras se come, ya que impide el registro
  • No tener golosinas en la casa
  • Realizar ejercicios de relajación, como un baño de inmersión o escuchar música clásica, ya que esto disminuye la ansiedad.
  • Solicitar el apoyo de familiares y amigos, para que no induzcan a comer alimentos grasos y dulces.

Un factor que influye en la cantidad a consumir es cuando uno se encuentra frente a alimentos muy ricos y es incapaz de resistir la oportunidad de comer en exceso. Mientras que frente a alimentos simples, sin sabores demasiado estimulantes se podría originar una disminución en el consumo. Por eso recalcamos la importancia de seleccionar los alimentos en una lista escrita a la hora de ir al supermercado y no dejarse tentar por las golosinas y galletitas.

No se baja de peso con una dieta estricta de una semana y después continuando con la alimentación que tenía antes, esto produce el llamado efecto rebote, que aumenta la cantidad que logró adelgazar o más. El cambio debe ser gradual y permanente. Se deben cambiar los hábitos alimentarios. Esto es difícil ya que los hábitos en todo individuo están muy arraigados.

La persona con sobrepeso que se haya decidido adelgazar, debe tener en cuenta que el cambio debe ser de por vida. Que su actual selección de alimentos no es correcta. Lo cual no quiere decir que nunca más vaya a comer chocolates o galletitas dulces, pero sí disminuir su frecuencia y cantidad.

Y es por lo difícil de cambiar los hábitos alimentarios y por la dificultad en recuperar eficazmente al obeso que la principal herramienta que se maneja hoy en día es la prevención. Los padres con sobrepeso que no quieran que sus hijos pasen por la discriminación, el rechazo social y que cuando éstos crezcan tengan riesgo de padecer varias enfermedades, deben cambiar sus hábitos familiares, reduciendo la ingesta de alimentos ricos en grasas e hidratos de carbono e incorporando más vegetales y frutas crudas en su alimentación.

Un niño con ambos padres obesos tiene el 80% de probabilidad de presentar sobrepeso. Con un solo padre obeso, el 40% y sin padres obesos, el 5%, sea por factores genéticos o culturales.

En síntesis, en los adultos cualquier régimen para adelgazar debe ir acompañado de actividad física. Pequeños cambios, como caminar 20 cuadras todos los días puede más que grandes cambios, ya que es más probable que aquéllos sean más duraderos. El objetivo del tratamiento es conseguir una modificación permanente en los hábitos alimentarios de toda la familia.

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